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Conflictos en pareja: la herramienta que transformó nuestras discusiones en conexión

“¿Cómo hemos llegado hasta aquí?” Si alguna vez te has encontrado en mitad de una discusión con tu pareja preguntándote esto, no estás solx. A mí me ha pasado más veces de las que me gustaría. Pero últimamente, cada vez menos. No porque ya no discutamos, sino porque hemos aprendido a gestionar mejor esos momentos.

Y una de las cosas que más nos ha ayudado ha sido crear lo que llamamos nuestro Mapa de Desescalación del Incendio/Conflicto.

Lo comparto aquí a raíz de un ejemplo muy personal, porque creo firmemente que la gestión de emociones durante conflictos en pareja se aprende mucho mejor cuando se vive en carne propia o se ve reflejada en otras historias.

gestión de emociones durante conflictos en pareja

Una herramienta para relaciones más conscientes (monógamas o no)

Aunque esta historia nace dentro de una relación no monógama ética, esta herramienta es aplicable a todo tipo de vínculos. Porque si hay algo universal es esto: todas las parejas tienen conflictos. Lo que cambia es cómo los gestionan. Y si encima estás en relaciones múltiples, te diría que tener herramientas así no es opcional: es imprescindible.

 

4 Fases: El Mapa de Desescalación del Incendio / Conflicto.

Fase 1: La chispa – Detección temprana en la gestión emocional

Todo empieza con algo pequeño.

En mi caso, una frase de mi pareja como:

“Este finde me voy con mis amigos” o “me veo con esta chica”.

Lo curioso es que a veces me molestaba más que saliera con sus amigos. Porque, técnicamente, podía haberme invitado. Pero no lo hacía. Y ahí se activaba mi herida del abandono.

Y lo notaba: mi garganta se cerraba, el corazón se aceleraba y mi cabeza se llenaba de pensamientos intrusivos.

“Prefiere estar lejos de ti.”, “No quiere pasar más tiempo contigo.”

Esta es la primera fase del conflicto. Y aún está solo en mi terreno.

Aquí es donde la gestión de emociones se vuelve una tarea personal.

Si soy capaz de identificarlo a tiempo, puedo detenerlo antes de que se propague.

Hoy en día, gracias a mucho trabajo interior, soy capaz de decirme:

“Uy, hola mi querida herida. Hoy no es el día.”

Y con eso, a veces, basta.

 

Fase 2: El cortafuego – Cuando el conflicto se convierte en cosa de pareja

Si no logro apagar esa chispa, el fuego se propaga.

Y ya no es solo mío. Ahora es compartido.

Se siente en el aire: silencios incómodos, frases secas, miradas que esquivan o llanto silencioso.

En mi caso, suele ser una mezcla entre ponerme a llorar y hacer sentir mal a mi pareja por “abandonarme”.

Si yo, la persona que está causando el conflicto, tengo muy claro qué es lo que necesito en ese momento para desescalar el incendio, es posible que la cosa se quede aquí.

En mi caso, suele ser un abrazo y unas palabras bonitas de reafirmación de mi pareja.

A veces soy capaz de pedirlo, y a veces no.

Pero mi pareja ya lo sabe.

Y con que sepa que se me ha removido mi herida al abandono, es suficiente para saber qué es lo que necesito.

Si ni yo ni mi pareja tenemos claro qué hacer para parar el conflicto en ese momento, entramos en la siguiente fase.

 

Fase 3: El bombero – Apoyar a tu pareja cuando ya no puede sostenerse

Cuando yo ya no puedo sostener la emoción y me desregulo por completo, la otra persona tiene que decidir:

  • 💧 ¿Me ayuda a apagar el fuego?
  • ⛽️ ¿Le echa gasolina?
  • 🏃‍♂️ ¿O se va y me deja sola?

Y esa decisión no siempre es fácil.

Porque es posible que la pareja sienta una injusticia muy grande.

Sobre todo si es un conflicto muy recurrente.

Pero es allí donde entra algo que es clave para construir relaciones sanas:

aunque la raíz del conflicto no sea tuya, la responsabilidad afectiva de apoyar a la persona que te importa, sí lo es.

Y apagar un incendio es trabajo de equipo.

El trabajo de bombero podría ser el siguiente, según su reacción:

  • 💧 Mantiene la calma e intenta desescalar el conflicto conscientemente.
  • ⛽️ Reacciona con frases como “otra vez lo mismo”, ”¿por qué te pones así?”, ”¿te parece justa tu reacción?” y busca la discusión.
  • 🏃‍♂️ Abandona la situación tras pelearse con la pareja

 

Fase 4: Revisión de daños – Clave para gestionar los conflictos en pareja a largo plazo

Según lo que haya pasado en las fases anteriores, aquí el objetivo es el aprendizaje, el agradecimiento y la reconexión.

Puede ser minutos, horas o días después, según su magnitud.

Dile gracias a tu pareja por apoyarte en la gestión del incendio, aunque no haya sido perfecto.

Revisad juntxs qué podríais haber hecho mejor en cada fase para apagarlo más rápido, qué ha fallado y por qué.

Para que el próximo fuego no empiece con brasas del anterior.

 

¿Qué hemos aprendido sobre la gestión de emociones durante conflictos en pareja?

  • Que no se trata de evitar los fuegos, sino de aprender a apagarlos juntos.
  • Que la gestión de emociones no es solo un trabajo individual, es una práctica compartida.
  • Que reconocer nuestras heridas es esencial, pero también lo es saber comunicarlas.
  • Y saber sostener a quien queremos cuando está en llamas emocionales, aunque no entendamos del todo por qué.

Mi pareja y yo no llegamos a tener una relación no monógama de más de 6.5 años sana y muy consciente por arte de magia.

Llegamos por repetir este mapa una y otra vez. Por equivocarnos. Por hablarlo. Por no rendirnos.

Si esta herramienta te ha resonado, te encantará mi guía gratuita de 10 pasos para construir una relación no monógama más sana y sin malos rollos, donde profundizo en cómo sostener el caos emocional sin perderte a ti mismx ni a lxs demás.

 

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