Cómo vencER EL miedo al abandono (TE CUENTO MI HISTORIA)
Los dos mayores aprendizajes que me llevé de mi etapa de extrema ansiedad causada por el miedo al abandono son los siguientes:
{En mi email de la semana pasada te conté cómo acabé allí. Si te lo perdiste, puedes leerlo aquí.}
1. A veces hay que pasar por algo duro para después llegar al siguiente nivel de autoconocimiento… para llegar a la siguiente evolución de tu Pokémon. (Lxs que me estáis leyendo ya un tiempo lo entenderéis 🙊).
2. Aunque es muy importante que mi pareja o vínculo me apoye en el proceso de vencer mi miedo, al fin y al cabo soy yo la que realmente tiene que querer salir del agujero. Y eso solo funciona si dejo de ser la víctima y tomo 100% de responsabilidad por lo que siento y cómo actúo.
Hasta que llegué a internalizar estos aprendizajes de verdad, tuve que pasar por meses de intentos fallidos de controlar mi miedo al abandono.
Pero en cada intento aprendí algo nuevo sobre mí.
¿Y qué hice para intentar controlarlo?
Cada vez que surgió mi miedo al abandono, seguí estos 5 pasos:
1. Conciencia: Darme cuenta de cómo me siento cuando me está entrando el miedo al abandono. Inmediatamente se me acelera el corazón, me pongo ansiosa y noto un nudo en la garganta.
2. Regulación: Decirme a mí misma algo como: “No te preocupes, solo es tu miedo al abandono. Déjalo estar, pero no le dejes tomar el control. Tienes todo lo que necesitas para vencerlo.”
3. Regulación: Compartir con mi pareja lo que me está pasando y qué puede hacer para ayudarme: “Lo que me acabas de decir me está provocando mi miedo al abandono. Sé que no era tu intención y no quiero que cambies tus planes por eso, solo necesito que me abraces un rato. Necesito sentirme cerca de ti hasta que me calme de nuevo.”
4. Revisión: Después de un rato, cuando me he calmado, repasar la situación para ver qué funcionó, qué no, y qué podría hacer diferente la próxima vez.
5. Revisión: Preguntar a mi pareja cómo vivió la situación y comunicarle qué podría hacer diferente la próxima vez.
Por ejemplo, le pedí que tuviera más cuidado al compartir sus planes conmigo, que usara palabras más suaves porque me impactaron un montón. A la hora de irse, un “me voy” me impactó mucho más que un “nos vemos después”. Un “me voy a hacer X” me hacía sentir como si no estuviera incluida cuando hace planes, pero un “estoy pensando en hacer X” sí. La cuestión no era que tuviera que incluirme, sino que me sintiera más incluida y, así, menos abandonada.
Eso suena todo muy racional, lo sé. Obviamente no fue así de fluido cada vez.
Él se esforzó mucho, pero no siempre supo cuidar sus palabras.
Yo intenté seguir estos pasos, pero no siempre fui capaz.
Hubo lágrimas. Muchas lágrimas 😅
Pero al menos, cada vez intenté mejorar, darme cuenta de más cositas y ampliar mi memoria positiva de que sí soy capaz de controlarlo.
Y tú, ¿qué te puedes llevar de todo esto a tu vida?
Repasa los 5 pasos e intenta aplicarlos cuando surja tu miedo, sea cual sea.
No he inventado nada, todo esto es parte de algo que se llama gestión emocional, y lo bueno es que es una habilidad que se puede entrenar.
Lo importante es tomar responsabilidad y no dejar que tu miedo decida por ti.
Conciencia
Regulación
Revisión
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