Confieso: Pedí a mi pareja cerrar la relación
Nueve meses después del inicio de mi relación con Héctor, pasé por un periodo de extrema ansiedad.
Si leíste mi email de la semana pasada, sabrás que fue causado por mi mayor miedo: el miedo al abandono.
{si te lo perdiste, puedes leerlo aquí}
Justo acabamos los dos nuestro máster y tuvimos la suerte de encontrar trabajo en el mismo sitio, ya que compartimos un supervisor en nuestra tesis que trabajaba allí.
Pero como es muy normal en España, y más en la investigación, fueron contratos de 2 meses, que se alargaron el último día por uno o dos meses más.
¡Que viva la inestabilidad! 😅
La inestabilidad así nunca me causó ansiedad, pero tampoco tenía nunca algo tan importante que perder: el hombre que tanto quería en mi vida.
Los dos teníamos claro que una relación a distancia no es algo que queríamos, porque tanto él como yo lo habíamos intentado en el pasado… con bastante sufrimiento para todxs lxs involucradxs.
Aun así, yo estaba dispuesta a probarlo… mejor una relación a distancia que ninguna, ¿no?
Y más siendo una relación no monógama.
Él no estaba muy de acuerdo, pero dejamos esta decisión para cuando realmente nos tocara tomarla.
Por el momento, estuvimos juntxs, al menos 2 meses más.
Entonces se mezclaron dos factores que, poco a poco, sin darme cuenta, causaron un bucle de ansiedad:
😵💫 La incertidumbre
😵💫 La sensación de falta de pleno compromiso por parte de mi pareja, amplificada por la no monogamia (quería sentirme la persona más importante y única en su vida)
Así, de repente, emociones que antes tenía bajo control se amplificaron y situaciones que normalmente sabía gestionar eran imposibles de controlar:
Me decía:
“Amor, el fin de semana quedé con X y nos acostamos” – antes hubiera reaccionado de manera muy neutral; pero de repente no supe reprimir mis lágrimas.
“No me quiero ir a casa aún, quiero quedarme en la fiesta, vete sola” – antes le hubiera dado un beso y me hubiera ido; de repente, esto causó un ataque de pánico.
La reacción siempre fue causada por el mismo miedo que me susurraba: “No quiere estar contigo, te está abandonando.”
Qué cabrón.
Sabía quién era, sabía por qué estaba conmigo, pero aun así no sabía qué hacer para que me dejara en paz.
Héctor intentó apoyarme como podía, pero lo único que se me ocurría que realmente podría haberme calmado no me lo podía dar: estabilidad.
Incluso le pedí cerrar la relación hasta que me volviera a sentir como yo, pero pasó algo que anuló esta petición: la pandemia.
Aunque el confinamiento de los primeros meses fue una experiencia desagradable por muchas razones, por otro lado, nos unió como pareja y aproveché el tiempo al máximo para investigar lo que me estaba pasando y cómo podría salir de allí.
Pasé horas y horas leyendo, escuchando podcasts, escribiendo mis pensamientos en mi diario y conversando con Héctor sobre lo aprendido… para finalmente ponerlo en práctica cuando salimos otra vez a las calles.
Aunque el conocimiento y la teoría son poderosos para entender miedos como este, lo que para mí fue lo más revelador era escribir.
Escribir sin filtro, sin miedo a que alguien te juzgue y sin juzgarte a ti mismx.
Sacarlo de tu cabeza y ponerlo en palabras tiene un efecto terapéutico y ayuda muchísimo a entenderte mejor.
Incluso llegué a leer en voz alta algunos pensamientos a mi pareja, para que él también pudiera entender lo que me estaba pasando.
Me dijo: “No seas tan dura contigo mismx, no te lo mereces. Y nunca pensaría así sobre ti.”
Otra cosa que tenía que aprender: tener cariño conmigo mismx.
En el próximo email, te compartiré algunas herramientas más que apliqué en mi relación para combatir mis miedos.
Hasta entonces, te animo a que pruebes la escritura: siéntate en un lugar cómodo, solx, sin ruido ni interrupciones. Coge un boli y una libreta nueva y simplemente empieza a escribir.
Puedes usar estas preguntas para empezar:
¿Cómo estoy hoy?
¿Qué me está preocupando?
¿Qué pensamientos vuelven cada vez que tengo un momento quieto?
No tiene que ser mucho tiempo, 10 – 15 minutos. Te puedes incluso poner una alarma.
Lo que sí es importante para que tenga efecto es repetirlo varias veces a la semana, si puedes, cada día.
Yo, por ejemplo, me levantaba 15 minutos antes de mi pareja para asegurarme cada día este tiempo para mí. Y esto durante semanas.
Te vas a sentir rarx las primeras veces, pero confía en mí, funciona.
¿Quieres seguir leyendo mi historia del miedo al abandono y cómo lo vencí? Pincha aquí para leer la siguiente carta.
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